Monday, February 06, 2006

César Estrella Sahdalá



SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Pocos hombres o profesionales del Estado ha tenido el país a lo largo de su historia, y en ese limitado y diríase que casi exclusivo grupo brilló como tal el doctor César Estrella Sahdalá.

Formado como doctor en Derecho, desempeñó importantes funciones en diferentes gobiernos y su más resonante ejercicio lo cumplió como presidente de la Junta Central Electoral, escogido por consenso de la sociedad.

Gracias a sus dotes intelectuales, su integridad moral y la reciedumbre de sus principios, al terminar esas funciones, en una etapa crucial para la democracia, se le ofreció la presidencia de la Suprema Corte de Justicia y la declinó.

Hijo del general Piro Estrella, declarado enemigo del dictador Trujillo, perteneció a una familia de hombres valientes que no transigían con la satrapía de aquellos tiempos, uno de cuyos miembros, Salvador, participó directamente en la conspiración para matar al tirano, quien luego fue asesinado por Ramfis Trujillo.

El hecho de que pudiera ostentar altas funciones vinculadas al mundo del derecho laboral es una prueba de la seriedad y lealtad con la que le sirvió a su nación, desde el Estado.

Es poco común que haya muchos hombres como él, porque la mayoría sólo va a los puestos públicos a lucrarse, a defender intereses propios o de sus partidos o a convertirse en simples parásitos del Estado.

Siendo un buen modelo de servidor público, es una lástima que no se haya reproducido ni cuantitativa ni cualitativamente en el Estado dominicano, permeado por una burocracia demasiado ajena a los intereses nacionales.

Esa mala experiencia, que acontece gobierno tras gobierno, es lo que ha hecho perder eficacia al Estado y, en gran medida, lo que ha dimensionado la incapacidad de los políticos y su clientela para conducir correctamente los asuntos del país.

La sociedad confió en César Estrella Sahdalá para la organización de las elecciones del 1994, a partir de las cuales se produjo una crisis política que dio lugar al recorte del período presidencial del doctor Joaquín Balaguer.

Y dos años después, también dirigió el proceso electoral que se acordó tras la reforma constitucional que siguió a la crisis del 1994. La prueba del reconocimiento a su labor la ofrecieron todos los partidos competidores, en un homenaje que se le rindió en Santiago, su ciudad natal, en 1997.

Al producirse ayer su sentido fallecimiento, el país ha perdido a un eminente hombre del Estado, a un profesional cabal, comprometido con la suerte de los trabajadores, a un ciudadano serio que legó grandes ideas para el mejoramiento de la sociedad.

¡Cuánta falta hacen los hombres de su estatura moral en el Estado dominicano!
Este diario expresa sus condolencias a todos los miembros de la familia del doctor Estrella Sahdalá, familia distinguida que ha aportado a la sociedad otros hombres y mujeres con bien ganados méritos por sus servicios a la patria.

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