Tuesday, January 25, 2005

“Descualquierícenlas”

Si algo se impone ahora es revertir lo que el Presidente Fernández llamó la “cualquierización” de las Fuerzas Armadas, es decir, la presencia y gravitación en ella de soldados corruptos, oficiales impreparados o alegremente ascendidos, para dar paso a la oficialidad académica y militarmente mejor preparada

En un desvencijado puesto o retén militar del Suroeste, que sólo por ser desvencijado proyecta una pobre imagen del Ejército, un soldado detuvo a una camioneta de pasajeros, como parece ser la rutina. El conductor le pasó una papeleta...y continuó su viaje.Esta escena fue observada por el director general de este diario en Ojeda, en el camino de Barahona a Pedernales. También observó cómo en otros “retenes”, en distintas vías del arco que une a Neiba, Jimaní y otras localidades sureñas, conductores de buses, minibuses, camionetas de pasajeros o camiones de carga, al cumplir la orden de detenerse, estrechaban sus manos con las de los soldados. Y no parecía que fuese sólo por un hermoso gesto de amistad.Si esa es la costumbre, es hora de que la Secretaría de las Fuerzas Armadas, con todas sus ramas armadas, y también la Policía Nacional, piensen en la necesidad de reforzar sus propios mecanismos de inteligencia y de vigilancia secreta, porque de nada vale tanto equipamiento y tanta tecnología contra el narcotráfico y los contrabandos de todo género, si toda la cadena de chequeos en las postas fronterizas está permeada por estas dádivas.Para cambiar la imagen de las Fuerzas Armadas y la Policía, como ha dicho el Presidente de la República, en el contexto de la estrategia contra la delincuencia, es preciso dar a estos detalles la máxima importancia.Si los contrabandistas, los narcotraficantes o los traficantes de ilegales pueden cruzar retenes fronterizos al menor “costo”, tal situación da lugar a que se proyecte una imagen negativa de las Fuerzas Armadas, de contubernio con estas prácticas.Nos consta que el secretario militar, almirante Sigfrido Pared Pérez , se esfuerza porque la imagen de la institución no sufra más desmedro, tras las escandalosas revelaciones de que en su seno actuaban –o actúan– oficiales vinculados a estas acciones corruptas y anti-patrióticas.La imagen la forjan los hombres y sus hechos. En la medida en que se toleran estas debilidades se empaña la fama de la institución. Su credibilidad e integridad sufren cuando se ingresa a civiles sin preparación con altos rangos –algunos de los cuales resultaron ser tremendos delincuentes– o cuando el escalafón, que es el más sagrado mecanismo de promoción, se violenta con ascensos inmerecidos o con despidos injustificados.Si algo se impone ahora es revertir lo que el Presidente Fernández llamó la “cualquierización” de las Fuerzas Armadas, es decir, la presencia y gravitación en ella de soldados corruptos, oficiales impreparados o alegremente ascendidos, para dar paso a la oficialidad académica y militarmente mejor preparada,y rescatar la ética y la disciplina en que deben formarse los guardianes y garantes de nuestra soberanía, nuestra paz y nuestra seguridad.

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