Monday, September 19, 2005

Gravísimo desabastecimiento

SANTO DOMINGO, RD. - Si hay una parálisis o una reducción en las extracciones, el desabastecimiento de esos materiales agrava la situación a lo largo de toda la cadena que interviene en su comercialización y uso.


Si in los agregados que se extraen de los ríos y de sus márgenes, la industria de la construcción no puede funcionar adecuadamente con obras o edificaciones resistentes y duraderas.

Como este es un recurso natural valioso, no puede abusarse de él. A lo sumo, lo que corresponde a las autoridades es planificar y regular estrictamente su explotación.

No parece que eso sea lo que está ocurriendo en este sentido, pues ni siquiera se conoce que exista algún plan nacional de manejo de los agregados que permita determinar los volúmenes posibles que pueden extraerse sin provocar una catástrofe ambiental.

Ahora mismo se encuentra paralizada la extracción de los agregados en el río Nizao, actividad que diariamente produce entre 8 y 10 mil metros cúbicos que vienen a representar cerca del 90 por ciento de los hormigones necesarios para mantener en operación la industria de la construcción en la Capital y el Este del país.

Eso significa que, virtualmente, hay desabastecimiento de esos materiales para la fabricación de vigas, dinteles, columnas y otras estructuras en casas, edificios y construcciones en sentido general.

Los productores operan sin un amparo jurídico y sin planes que garanticen que la extracción se hará en forma ordenada, regulada por cuotas, si se quiere, y con expresas prohibiciones para evitar abusos y excesos en su explotación.

Ellos pagan a la Secretaría de Medio Ambiente un valor de 4 pesos por cada metro cúbico extraído y despachado, lo que evidencia que por esta vía es grande la millonada que le entra a ese departamento sólo por ese concepto.

Los transportistas, a su vez, cobran 7 pesos por cada metro cúbico y kilómetro transportado, y de ahí en adelante fluctúan los precios a que venden las ferreterías, las fábricas de blocks o las empresas suplidoras.

Si hay una parálisis o una reducción en las extracciones, el desabastecimiento de esos materiales agrava la situación a lo largo de toda la cadena que interviene en su comercialización y uso.

Siendo la industria de la construcción, en cualquier tiempo, motor de la economía, hay que imaginarse lo grave que resulta el actual desabastecimiento de los agregados en el mercado local.

Este es un asunto que reclama la urgente atención de la Secretaría de Medio Ambiente, de Obras Públicas, del CODIA y de las demás entidades que tienen responsabilidad en este dinámico y productivo sector de la economía.

La coyuntura es propicia para que Medio Ambiente, que al parecer no ha tenido ni le interesa tener contacto con las empresas extractoras de agregados, convoque a los expertos para diseñar un plan de manejo de tales extracciones. Es lo menos que puede pedírsele a un organismo llamado a velar y proteger nuestros recursos naturales.

**



0 Comments:

Post a Comment

<< Home