Friday, March 16, 2007

La dura realidad para las mayorías

SANTO DOMINGO, RD.- Para el que vive de un sueldito, las cosas se han puesto bastante difíciles en el país.


Los precios son ahora más altos que cuando el dólar trepaba más del 50 por ciento en el tipo de cambio.


Al que gana suelditos, no le parece nada verosímil lo que dice el Banco Central de que la inflacion ha bajado considerablemente. Ni entiende eso de que las cosas han mejorado.


Esa clase está sufriendo privaciones. Cada día se ve forzada a prescindir de algo acostumbrado en su alimentación, o en su estilo de vida, por más frugal, humilde y recortado que fuera.


Los trabajadores de menores ingresos, como dice el pueblo, sólo aspiran aire para sobrevivir. Ojalá que no les falte.


Las estadísticas, armas que a menudo usan los economistas gubernamentales para pintar unos pajaritos en el aire, tienen dos caras: una buena, la de ellos, y una mala, que es la que percibe la mayoría, o la que alude al número de indigentes y empobrecidos de nuestro país.


En un contexto como este, que se replica dramáticamente, o peor, en otros países, la mayoría reclama atención de los gobiernos y de sus líderes. Reclama mejores salarios, mejores servicios, mejores atenciones.


Y se subleva, ya, contra las promesas incumplidas, contra las excusas de que por esto o por aquello no se puede hacer lo que se dijo, contra los pretextos de que faltan recursos, habiéndolos en demasía para otras cosas que ellos entienden que no son prioritarias, y contra aquellas argumentaciones que pretenden postergar las necesidades más sentidas del pueblo.



**Artículos de Miguel Franjul

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