Thursday, February 17, 2005

El protocolo de Kyoto, gran paso de la humanidad

Este protocolo debe aleccionarnos a luchar por un mejor ambiente en nuestro país, dando los pasos concretos que sugieren los expertos para frenar el progresivo deterioro que ya experimentamos en nuestra calidad de vida


Desde que la tierra ha estado expuesta a un mayor calentamiento a causa de la excesiva emisión de los llamados gases de efecto invernadero, el mundo ha sufrido, en las últimas cuatro décadas, una sucesión de grandes catástrofes naturales y cambios climáticos como jamás se había visto en siglos anteriores.

Sequías, inundaciones, huracanes, granizadas, heladas fuera de época, olas de calor, deshielo de glaciares, han sido el resultado, según los expertos, de la amplia presencia en la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases que han alterado el equilibrio térmico de nuestro planeta.

Esas emisiones las produce la acción humana, el desarrollo industrial, la combustión de los hidrocarburos (nafta, gasoil, fuel oil, entre otros) y del carbón mineral, que constituyen las principales fuentes de energía que emplea el hombre.

Debido a esa gran cantidad de gases se prevé que en las próximas décadas enfrentaremos un aumento ya inevitable en la temperatura promedio global de entre 1,2 y 1,3 grados Celsius, aunque expertos en cambio climático de Naciones Unidas avalan una proyección todavía más dramática: para el año 2100, el aumento sería de entre 1,4 y 5,8 grados Celsius.

Estas previsiones han asustado al mundo industrializado. Y por eso, fue firmado en 1997 el protocolo de Kyoto, al amparo del cual las grandes naciones se comprometen a reducir las emisiones de estos gases a niveles muy concretos: no menos del 5% respecto del nivel de 1990, en el período de compromiso comprendido entre 2008 y 2012.

Ese protocolo ha entrado en vigor este miércoles y representa el más grande esfuerzo conjunto de la humanidad para proteger la tierra, su medio ambiente, del peligro de un mayor calentamiento por efectos de los rayos solares.

Los Estados Unidos, Australia y otros países no han querido ratificar este protocolo, alegando que las inversiones por más de 150 mil millones de dólares anuales en programas preventivos, lesiona sus economías y no resolverán el problema del calentamiento global.

Frente a este panorama, los expertos recomiendan a todos los países ahorrar la energía que se despilfarra en todos los sectores de la economía, incluyendo el transporte, las casas, las oficinas y la industria, cambiar el uso industrial del carbón por el de insumos menos contaminantes, como el gas natural, especialmente en la producción de energía, y aumentar el uso de energías limpias y renovables, como la eólica y la solar, que no emiten dióxido de carbono.

Este protocolo debe aleccionarnos a luchar por un mejor ambiente en nuestro país, dando los pasos concretos que sugieren los expertos para frenar el progresivo deterioro que ya experimentamos en nuestra calidad de vida.

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