Sunday, March 20, 2005

La Cámara de Cuentas cumplió, ¿y qué ha pasado?

La Justicia tiene un reto consigo misma y con el país. Y, hasta ahora, se ha quedado corta, muy perezosa, tal vez constreñida, por algunas señales que la invitan a voltear la vista y mirar del lado contrario al de la podredumbre que heredamos

Desde septiembre del año pasado, la Cámara de Cuentas ha depositado formalmente en la Fiscalía del Distrito Nacional cinco auditorías con graves indicios de corrupción en el manejo de los recursos públicos.Con excepción de un caso, el del Plan Renove, que es ahora cuando entra a juicio preliminar, los demás casos parecen que han sido colocados dentro de la nevera.Nos referimos a las auditorías practicadas a la Fundación Nacional para el Desarrollo de la Juventud Rural Inc. (Fundejur), el 30 de septiembre del 2004, la del Consejo Nacional de Transporte o Plan Renove, el 7 de octubre del mismo año, la del Aeropuerto Internacional La Isabela –AILI, el 14 de octubre, la de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas ,el 21 de octubre y la de la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este, S. A. (Edeeste), el 11 de noviembre. Lo que se expone en ellas es una monstruosa dilapidación de fondos públicos, con graves pérdidas para el erario, y una asombrosa colección de prácticas irregulares y violaciones a toda suerte de procedimientos administrativos en distintas dependencias oficiales.Fuera de esas auditorías, hay otras que no se han dado a conocer porque en ciertas esferas del actual Gobierno predomina la idea de que es mejor no alborotar a la franja política en la que se anidan los culpables, mientras se discuten y se aprueban en el Congreso algunos proyectos de leyes.A este trato es que le temen muchos dominicanos, porque puede fomentar la impunidad de esos hechos bochornosos, y la apertura de una vía para nuevas depredaciones de los recursos públicos.Hay otros casos bajo investigación de los que nada se habla en estos días. ¿En qué grado están las averiguaciones sobre la venta de indultos y órdenes de libertad en favor de reconocidos delincuentes y, peor aún , convictos de narcotráfico?Por otro lado, ¿qué avance han logrado las autoridades judiciales para identificar, apresar y someter a los tribunales a los “prominentes” ciudadanos que han cooperado aquí con los narcos?Y el tema de los vehículos “sustraídos” y otra vez “sustraídos” para uso de altos oficiales de la Policía, ¿en qué devino?El pueblo tiene la sensación de que, en materia de lucha anti-corrupción, no hay mucho que esperar. No percibe ni voluntad ni sistematicidad en las autoridades.Hubiese sido un consuelo que pudiésemos decir que ha habido más espuma que chocolate, pero ni siquiera espuma ha habido.La Justicia tiene un reto consigo misma y con el país.Y, hasta ahora, se ha quedado corta, muy perezosa, tal vez constreñida, por algunas señales que la invitan a voltear la vista y mirar del lado contrario al de la podredumbre que heredamos.

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