Sunday, April 17, 2005

Don Goyito, un legislador sin ONG

Esto plantea la necesidad de que, en el caso de las ONG, los legisladores, en un acto supremo de transparencia, revelen al país, formalmente, qué obras han hecho con los recursos asignados del presupuesto

En las lomas de Manuel Bueno, en Dajabón, vive Gregorio Reyes Castillo, un diputado que no tiene ONG, ni mansión, ni yipeta, ni otros privilegios.Le llaman Goyito, es del PLD y lleva dos períodos como legislador. La gente de su distrito municipal lo tiene como un benefactor, porque sólo vive afanando para ayudarlos.Es la cabeza de una típica familia campesina. Las exoneraciones que le han otorgado por su condición de legislador de la República. Las usó sólo para comprar una camioneta. Pero su casa sigue siendo una modesta vivienda de montaña.Todavía tiene letrina, pero ya le incorporaron un sanitario adentro. Es lo más nuevo y moderno.¿Cuántos, como él, entre sus pares, pueden exhibir tal grado de sencillez y modestia?Y, además, ¿cuántos pueden sentir el orgullo de haber servido a sus comunidades como uno más, con espíritu de sacrificio y sin delinquir o prestarse a chanchullos?Don Goyito fue de los que dirigió las duras faenas de abrir trochas en la montaña para construir un canal que llevara las aguas de una represa, también hecha con el trabajo voluntario de los pobladores, hacia un cuarto de máquinas, lo que genera electricidad continua en esa comunidad.Es un hombre trabajador. Un legislador ejemplar. Más bien, atípico.Lo más importante es que no se ha prevalido de ese poder ni ese rango para tener “ su” ONG, unas entidades que anualmente reciben cantidades millonarias del presupuesto nacional y pocos saben qué se hace o qué se puede exhibir, con orgullo, con esos fondos.Un ejemplo de esto es la Fundación de Desarrollo Comunitario (FUDECO), que realiza una inmensa labor social en la frontera, se le habían asignado en el pasado gobierno 50 mil pesos mensuales. Y resulta que la entidad nunca había tenido noticias de esa asignación, hasta que se dieron cuenta un día en que leían la ejecución presupuestaria.Sabrá Dios cuántas entidades o personas figuran recibiendo dineros del presupuesto, sin que realmente existan o sin saber que son beneficiarias.Esto plantea la necesidad de que, en el caso de las ONG, los legisladores, en un acto supremo de transparencia, revelen al país, formalmente, qué obras han hecho con los recursos asignados del presupuesto.¿Cómo han invertido esos dineros, qué impacto han tenido las obras realizadas (si acaso las han realizado) en sus comunidades y qué otras ventajas sociales han tenido sus representados de esas aportaciones del Estado?Don Goyito está excluido de este desafío. Su única ONG es la titánica voluntad de ayudar a los pobres de su campo, con manos y corazón limpios, no para hacerse millonario o indolente ante quienes lo eligieron.

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