Wednesday, September 21, 2005

Eso no funciona

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- El país terminará este año pagando alrededor de mil millones de dólares adicionales a la suma total que había presupuestado para la compra de carburantes. Sobra explicar las consecuencias que se derivan de esta carga económica imprevista.


El Gobierno ha estado muy creativo en la formulación de propuestas dirigidas al ahorro de combustibles, un propósito sano y necesario para prevenir las consecuencias financieras que ya resultan de los incrementos récords en la factura petrolera nacional. Sin embargo, no ha sido todo lo certero que se requiere.

El país terminará este año pagando alrededor de mil millones de dólares adicionales a la suma total que había presupuestado para la compra de carburantes. Sobra explicar las consecuencias que se derivan de esta carga económica imprevista.

Esta es la realidad. No hay tiempo de mirar hacia atrás, porque al final no ayudará en nada, que no sea el tradicional lamento y levantar el dedo acusador dirigido hacia los otros.

Se impone la racionalidad, la disciplina, la autoridad y el buen juicio para cumplirla.

La experiencia del fin de semana pasado, matizada por la venta irregular de combustibles en caminos, barrios, patios y otros lugares a lo largo y ancho del territorio nacional, obliga a que se adopten medidas que impidan esa peligrosa y especulativa actividad.

Más, no puede ser simple y sencillamente impidiendo que las estaciones de expendio de gasolinas y gasoil sirvan el producto a los que lleven envases plásticos o de metal para suplir necesidades de generación privada que no guarden relación con los vehículos de motor que se pueden desplazar hasta los lugares donde se despachan de manera normal esos carburantes.

Miles de pequeños y grandes negocios en ciudades, barrios y comunidades rurales no pueden abastecerse de combustibles a menos que no sea comprándolos en esos tipos de envases.

Incluso, amplias zonas agropecuarias del país utilizan gasoil para sus plantas de bombeo de agua para riego y consumo humano, que compran el carburante en tanques y otros envases, y que de ninguna manera estarían en capacidad de adquirirlo si la Secretaría de Industria y Comercio pone en práctica la prohibición sugerida por la Secretaría Administrativa de la Presidencia.

No debemos apostar a quién más ideas sugiera, sino a lo práctico, efectivo y sensato para enfrentar con éxito una situación que nos afecta a todos.

Resulta, pues, claro advertir que esa prohibición de ventas de combustibles en envases, evidentemente no funciona. Al contrario, daña.

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