Sunday, May 07, 2006

La sociedad encancerada (2)

SANTO DOMINGO.-El cuerpo de nuestra sociedad está emponzoñado por males gravísimos, el principal de los cuales es la corrupción en todas las esferas, más notoria en aquellas que administran los bienes públicos.

De las pocas fuentes que ayudan a ver más claro el diagnóstico de tal podredumbre, las auditorías constituyen uno de ellos. Por eso las ocultan.

En el espacio en que nos desenvolvemos, no hay nada que garantice en lo absoluto lo que se nos ofrece o lo que solicitamos o adquirimos por paga, o lo que nos corresponde como compensación y atención del Estado.

Un trabajador se pasa la vida como empleado, sujeta su renta al pago de impuestos, pero al abandonar el oficio queda desamparado y desatendido por el Estado, sin derecho a recibir en justicia parte de lo que dio en sudor y lágrimas por su país.

Las inequidades están a la orden del día. Desde los abusos con precios adulterados hasta la venta de artículos y servicios que adolecen de la mejor calidad. El ejemplo más palpable es el servicio de energía eléctrica, que se cobra pero no se garantiza.

La parte sana de la sociedad, la que estudia y se interesa por servir, no encuentra cómo canalizar sus contribuciones intelectuales o laborales. No se abren espacios para los nuevos profesionales, por lo que muchos emigran o se entregan a oficios de oportunidad, o de lo contrario no sobreviven dignamente.

Los seres humanos que necesitan alguna atención especial, sean niños o adultos de la tercera edad, no tienen dolientes, salvo escasas instituciones y personalidades que cultivan la filantropía y la caridad y se ocupan de ellos.

Y si bien estas tumoraciones, señaladas grosso modo, no son ajenas al conocimiento de todos nosotros, lo increíble es que, conociéndolas, no aparezcan los más aptos con el cauterio en las manos para extirparlas.

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