Sunday, June 12, 2005

Lo que hace Kaio en un país que no es el suyo

Kaio es un japonés que conoce bien la vida y la realidad de nuestras costas, porque durante tres años formó parte de una misión de especialistas en biología marina que estuvo estudiando nuestros litorales.
Le encantó el país, se aplatanó en Samaná, se casó con una dominicana y ahora desarrolla un interesante experimento –acuario natural, lo llama él– para la protección de las especies marinas.
Se dice que el dominicano vive de espaldas al mar. Y es verdad. Tanto es así que probablemente no se ha dado cuenta de que la población marina ha disminuido drásticamente, y que ya no hay tantos peces como antes en nuestras costas.
Se ha producido una pesca indiscriminada y desorganizada, por un lado, y por el otro las prácticas rudimentarias de los pescadores nuestros han ahuyentado especies o han eliminado las fuentes naturales para su vida y subsistencia.
Procurando evitar que esta extinción se acelere, Kaio ha creado un acuario natural a 200 metros de la orilla de la playa del hotel Casa Marina Bay, en Las Galeras, Samaná, y allí se concentran mas de 20 mil cabezas de peces.
Él ha creado una estructura flotante desde la cual, dos veces por día, suministra alimentos a los peces. Alrededor de esta estructura abundan, en suaves y hermosos desplazamientos, una increíble variedad de peces de todos los tamaños.
Los peces saben que allí tienen alimentos y por eso se ha ido formando una especie de corredor, entre la zona coralina y la playa, en la que ellos viven y se reproducen.
Este corredor atrae a otros peces que se mueven mar adentro y, bajo tales condiciones de seguridad y de alimentación, crecen en población.
No obstante su esfuerzo personal, un esfuerzo que debe ser imitado a todo lo largo de nuestras playas para ver si podemos salvar las especies que han sido sometidas a la captura intensiva, hay pescadores insensatos que se meten de noche en su acuario a lanzar redes o nasas para pescarlas.
Esto puede ahuyentar a los peces y malograr todo el objetivo de preservarlos en las zonas más próximas de nuestra plataforma marina.
La Secretaría de Medio Ambiente y las autoridades de Policía y Marina deben poner fin a estas incursiones.
Deben convertirse en protectoras de este acuario y en promotoras de su expansión o reproducción en el país.
Para el hotel Casa Marina Bay, que ha tomado la acertada iniciativa de permitir la instalación de este acuario, esta es una contribución importante.
Además, se ha convertido en un atractivo punto de visita para los turistas o huéspedes del hotel. El acuario de Kaio, en Las Galeras, Samaná, es una de nuestras mini-maravillas marinas. Ojalá que podamos cuidarlo y reproducirlo, para que no nos quedemos sin fauna marina a la vuelta de pocos años.

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