Monday, July 04, 2005

Todavía no “arranca”

Con una inversión prácticamente asegurada, con todos los planos hechos, con una ley que la faculta, todavía no arranca la gran autopista del Coral, que unirá a La Romana, Higüey y Punta Cana.
La inversión inicial, de 255 millones de dólares, está asegurada mediante la emisión de notas de infraestructuras o bonos, a un plazo de amortización de 15 años y tasas de interés menores del 9 por ciento.
Estamos hablando de una autopista que contribuirá no sólo a crear empleos, sino a conectar en poco tiempo a los puntos turísticos más importantes de la zona, los que anualmente generan beneficios por mil millones de dólares.
Creíamos que ya ese proyecto estaba en pie de ejecución, pero sorprendentemente nos enteramos que está en una especie de limbo: ni arranca, ni se sabe cuándo arrancará.
En un país necesitado de que se abran nuevas fuentes de trabajo que dinamicen la economía y que se amplíe y se modernice la estructura vial que ameritan nuestros polos turísticos, es inexplicable que una obra de esta envergadura no se haya iniciado.
Y es sorprendente que esto ocurra en momentos en que en esa zona se levantan majestuosas instalaciones hoteleras valoradas a un costo superior a los 3 mil millones de dólares.
Un bulevar que se inició hace pocos meses en la zona de Punta Cana se encuentra paralizado.
Las vías de comunicación no son ya las más óptimas para el enorme flujo de turistas y de inversionistas que están fijando sus negocios en los potenciales atractivos de la zona.
Los entornos hoteleros, como dijimos hace algún tiempo, se arrabalizan sin que nadie mueva un dedo para detener tal proceso de degradación.
En el caso de la autopista del Coral, su utilidad no sólo radica en la pronta conexión que permite entre tres grandes centros turísticos, sino en su condición de eslabón que consolida el sistema de comunicaciones terrestres entre la Capital y la productiva zona del Este.
Los turistas que prefieren los hermosos ambientes de Punta Cana o Bávaro y, en el futuro inmediato, de Cap Cana, podrán optar por conocer otros lugares de interés —hasta la misma Capital con su Zona Colonial y otras atracciones— viajando por tierra, en un tiempo relativamente corto.
Menor que el actual, que es un suplicio.
El Gobierno debería interesarse en saber qué ocurre con esta obra paralizada, para cuya ejecución existe inclusive una ley que autoriza a la firma de ingenieros a procurar financiamiento internacional —ya obtenido—, y que está llamada a dar un empuje a la economía de la región, produciendo nuevos empleos y creando mejores expectativas de progreso.

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