Monday, September 05, 2005

Gran solidaridad con los Estados Unidos

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.-La solidaridad del mundo ha sido casi unánime frente a la tragedia que nuevamente aflige a los Estados Unidos tras el paso del huracán Katrina.La República Dominicana, un país de muchas carencias, se ha hecho presente enseguida con una oferta de enviar militares capacitados en auxilio de personas en situaciones de emergencia.También ha ofrecido lo poco de que pueda disponer para asistir con elementos útiles a los daminificados por la inundación de Nueva Orleans.El mundo ha compartido la angustia y la desolación de los norteamericanos y extranjeros residentes en la inundada Nueva Orleans, y ha ofrecido su mano amiga para acelerar las tareas enormes que suponen la protección de vidas y la prevención de enfermedades.Es admirable, al mismo tiempo, la prueba de solidaridad que han dado los propios norteamericanos, al reunir sustanciales cantidades de dinero, utensilios y voluntarios para socorrer a las víctimas y tratar de recuperar el orden y la normalidad en la devastada ciudad, algo que podría tomar varias semanas.Esta extraordinaria muestra de reciprocidad confirma que los pueblos, pese a sus peculiaridades y sus agendas de vida y de desarrollo, no son indiferentes entre sí cuando peligran vidas humanas o se pierden y se degradan los recursos naturales. Las diferencias políticas tampoco constituyen fronteras para la solidaridad humana cuando ésta, con toda la fuerza de la bondad y del amor, se abre paso frente a las tragedias o las adversidades.
Baní, una sola familia Los banilejos, según Hostos, constituyen una sola familia.Y se esmeran en demostrarlo. Hoy es un día en que pondrán nuevamente de manifiesto su unidad como pueblo y la fortaleza de sus fibras familiares.Un gran convite convocado por la Alianza Banileja reunirá a los residentes y a los banilejos que no viven en su pueblo para un reencuentro festivo y amistoso.Servirá para reconocer a una de sus empresas más antiguas, Industrias Banilejas, y a otros ciudadanos.Este encuentro tendrá un parecido a los famosos convites banilejos que se celebran cada año en la Capital, y que ayudan a mantener vivos y fuertes los lazos de amistad y fraternidad que todos, como familia, han creado a través de su historia.Es muy aleccionador que en tiempos en que la familia dominicana parece estremecida y resquebrajada por los vaivenes de la crisis moral un pueblo valorice y renueve el signo de la unidad, como tantas veces lo hacen los banilejos, en las penas y en las alegrías, aquí, allá o acullá.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home