Tuesday, October 11, 2005

Deliverys temerarios

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Las autoridades deberían comenzar a poner en orden a estos nuevos peligros públicos que se mueven en las calles, y una primera medida es la de obligar a las empresas que los contratan a que les pongan luces delanteras y traseras a los motores.


Una verdadera plaga azota la ciudad: se trata de los llamados “deliverys” o motoristas que se especializan en el temerario arte de llevar mandados a toda velocidad a cualquier parte.

No son únicamente agresivos y desafiantes en la forma en que circulan enrevesados entre los automóviles, sino que se creen con licencia —y parece que de verdad la tienen y la disfrutan— para andar en vías contrarias.

Pudiera decirse que de 100 “deliverys”, 90 de ellos andan sin luces delanteras ni traseras en sus motores. O si tienen alguna de ellas, es tenue, casi ni se aprecia. Muchos de sus motores, para colmo, carecen de buenos mufflers, por lo que provocan ruidos indeseables no importa la hora del día.

Estos “deliverys” han debido causar numerosos accidentes en las calles, ya que no respetan semáforos en rojo (en verdad, ningún motorista cumple todas las reglas) y ya que manejan con osadía, con desprecio al derecho de los demás.

Las autoridades deberían comenzar a poner en orden a estos nuevos peligros públicos que se mueven en las calles, y una primera medida es la de obligar a las empresas que los contratan a que les pongan luces delanteras y traseras a los motores.Y otra medida es que las empresas contratantes sean responsables, ante terceros, de los desmanes y las consecuencias del manejo agresivo y temerario de estos empleados que, por añadidura, no se colocan cascos protectores ni chalecos lumínicos.

La existencia de tantos “deliverys” en las calles ha sido aprovechada por criminales para simular que son empleados inofensivos. De hecho, se han registrado casos de atracos y agresiones cometidos por motoristas que aparentaban servir como “deliverys” cuando, en verdad, se disfrazaban de tales.

El despliegue de osadías que hacen en las calles no dista mucho, entretanto, del que exhiben, también con demasiado aire de impunidad, otros conductores o automovilistas inconscientes y desaprensivos en nuestras calles.Por eso es que se habla de que , en este sentido, todo es un caos. O un verdadero relajo.

En esto tiene culpa la autoridad, que ha sido demasiado indulgente con estas recurrentes violaciones a las leyes del tránsito, aunque parezcan que actúan con rigor y energía en algunas calles cuando detienen motoristas por falta de cascos o por otra infracción.

Los ciudadanos se han acostumbrado ya a este modelo de violaciones , como si se les hubiese agotado toda la sensibilidad y la capacidad de indignación frente a tales abusos.Es una pena que el relajo, en este sentido, haya llegado tan lejos.

**

0 Comments:

Post a Comment

<< Home