Thursday, November 24, 2005

Cuentas claras con el Metro

SANTO DOMINGO, RD.- El Gobierno dominicano luce decidido a llevar a término el Metro, y sus promotores aseguran que la obra será costeada con recursos externos aportados por las empresas que ganen las licitaciones.


Las obras del Metro de la Capital han tomado de sorpresa a la ciudadanía, porque arrancan sin que se le diga al país su costo global, el tiempo de su ejecución y cómo se asignan las diferentes tareas de esa obra.

La fórmula balagueriana de hacer grandes obras sin que le importara mucho lo que sentía o pensaba el pueblo sobre ellas, parece haberse reeditado con este singular proyecto vial.

A las reservas iniciales con que fue recibido el anuncio de que se haría un tren que atravesaría el corazón del Distrito Nacional, ha seguido el sorpresivo inicio de las tareas de su construcción sin que se hayan convocado todos los concursos para la asignación de contratos a las empresas que intervendrán en cada una de sus fases.

Basándose en el ejemplo que más conoce, el Metro de Puerto Rico, el embajador de los Estados Unidos recordó que su costo inicial fue calculado en menos de 500 millones de dólares y terminó en 2 dos mil 400 millones.

“Al final, quien terminó pagando la obra fue el Tío Sam”, es decir, el Gobierno norteamericano.

El Gobierno dominicano luce decidido a llevar a término el Metro, y sus promotores aseguran que la obra será costeada con recursos externos aportados por las empresas que ganen las licitaciones.

El embajador norteamericano se queja de que no ha habido suficiente información pública sobre el proyecto, y se ha afincado en el espíritu y el texto del Tratado de Libre Comercio entre su país y el nuestro para recordar que las cláusulas sobre la transparencia en las licitaciones deben observarse.

Si este gobierno fue un entusiasta propulsor de ese acuerdo, lo cual quedó plasmado en las innumerables reuniones a las que era invitado a Palacio el embajador Hans Hertell, no debería de ninguna manera rehusarse a ser claro, franco y preciso en la información que se le exija sobre este asunto.

Según el embajador, la República Dominicana está abierta para negociar “pero no para los negocios en la forma tradicional”.

El embajador también percibe que este es un proyecto “complejo” y que lo ideal es que se desarrolle libre de controversias. Esa debería ser la preocupación de todos nosotros.

Cuando se mueven sumas multimillonarias y el Gobierno está de alguna manera en medio de ellas, siempre asoman las extravagantes tentaciones de sacar tajadas para los bolsillos de particulares, y entonces es el pueblo el que tiene que pagar con más impuestos y carestías las consecuencias de esos mega-negocios.

Si los promotores del Metro se guardan informaciones vitales, la obra no suscitará ni la comprensión ni el apoyo que debe merecer, en vista de sus previsibles beneficios. Un ejercicio de transparencia no cuesta nada y sí ayuda a “conservar las amistades”.

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