Saturday, May 20, 2006

Nadie puede malograr esta democracia

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Si algo ha quedado claro en nuestros procesos electorales es la auténtica vocación democrática del pueblo.


Los electores no son de ningún partido en especial. La mayoría se mueve en función de expectativas y de la confianza que puedan suscitar en ellas los candidatos.Las considerables fluctuaciones que han experimentado las votaciones en favor de cualquiera de los tres grandes partidos, en 20 años de elecciones libres, es una muestra inequívoca.


Eso es lo que explica que entre una elección y otra hayan cambiado las simpatías de la mayoría y que el partido que una vez obtuvo abrumador respaldo, sufriera a la vuelta de otros comicios un rechazo mayor o proporcional.


El electorado es bastante sorprendente. Los partidos no pueden sentirse que poseen la mayoría, pues esta inclina su favor según sienta que el partido o los líderes que ha llevado al Gobierno han satisfecho sus expectativas.


En el caso actual, la mayoría ha decidido darle un voto de confianza al gobierno del presidente Leonel Fernández, tanto como se la dio, en el pasado, a Hipólito Mejía para que ascendiera a la Presidencia y contara con el más abrumador poder en los estamentos del Estado.


A la hora de evaluar los resultados, el desempeño de cada gobierno, el elector prefiere acudir a las urnas para ratificarlo o rechazarlo, sin apelar a la violencia o a cualquier vía inconstitucional e irregular.


Otra prueba de la vocación democrática es que, consciente del descrédito del sistema de partidos, no apostó, en estos comicios, a su colapso, como se hubiera entendido si la abstención hubiese sido intencionalmente alta.


A contrapelo de los temores de que una elección congresional o municipal no provoca entusiasmo, en estos pasados comicios se evidenció el enorme interés del ciudadano por producir cambios por la vía electoral.


Esa vocación y esa convicción democrática no pueden ser burladas ni malogradas por ninguna entidad, sea institucional, estatal o política.


De ahí nuestro insistente reclamo en que la JCE apure la emisión de sus cómputos, para que cese la incertidumbre y se cierre el paso a las componendas de los que quieren pescar en aguas revueltas tras cada elección.


**

0 Comments:

Post a Comment

<< Home