Friday, February 10, 2006

¿Dónde estaba la supervisión bancaria?





SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- El Consejo de Directores del Banco del Progreso ha procedido judicialmente contra el ex-presidente de esa entidad bancaria, acusándolo de abuso de confianza, estafa y lavado de activos por una suma cercana a los 14 mil millones de pesos.

La querella fue depositada en la Fiscalía del Distrito Nacional, y viene a constituir una verdadera sorpresa, pues hasta ahora se tenía como verdad irrebatible la afirmación de la Autoridad Monetaria y Financiera en el sentido de que la banca comercial estaba saneada.

Lo que se denuncia en la querella contradice, a las claras, la manida argumentación que por meses han sostenido las autoridades y la propia Asociación de Bancos, acerca de la real situación de las instituciones financieras del país.

¿Sabían o no las autoridades monetarias que en el Banco del Progreso se estaban registrando esas supuestas operaciones irregulares que ahora se le imputan a quien fue, por muchos años, su presidente?

¿Habían tenido o no conocimiento, por vía de auditorías asistidas, de que algo irregular estaba aconteciendo allí adentro que afectaría la integridad de esa institución?

Si no tuvieron la información idónea y de manera directa a través del obligado mecanismo de la supervisión que con tanto esmero ha diseñado el Fondo Monetario Internacional, ¿por qué no actuaron cuando un ciudadano se querelló, con semejantes argumentos, ante el Depreco en meses pasados?El Depreco prometió que interrogaría a los ejecutivos del Banco.

¿Realmente llegó a cumplir con ese deber, en aras de esclarecer una preocupante denuncia sobre supuestos manejos irregulares en esa entidad bancaria? ¿Quién o quiénes fueron interrogados para establecer si la denuncia era o no correcta?

¿Hasta qué punto ha habido irresponsabilidad de las autoridades al quedarse en el limbo frente a una situación que debió de ser tratada y resuelta con su eficaz intervención?

Ahora, inesperadamente, salen a relucir los primeros detalles de operaciones que se consideran lesivas al interés del Banco y hay que esperar que la justicia dominicana, y los sectores de la sociedad civil que siempre se han preocupado por la sanidad del sistema, contribuyan a esclarecer tales denuncias.

Los miembros del Consejo de Directores admiten que tuvieron que procurar recursos frescos para cubrir el agujero y para sacar el banco a flote. Este esfuerzo comenzó hace varios meses y para ello se estableció un plan de desmonte de papeles comerciales que, de acuerdo a explicaciones dadas ayer, nunca tuvo la aprobación de su destituido presidente.

Las investigaciones posteriores determinaron que los problemas eran más graves y es en base a sus resultados que han procedido con la querella.

Toca ahora a la Justicia escudriñar y sacar a la luz toda la verdad de esta escandalosa situación que a todos sorprende, pues se nos había dicho que toda la banca estaba ya libre de dificultades.

Thursday, February 09, 2006

Cuando nadie le teme a la autoridad

Lo peor que puede ocurrirle a la autoridad es que nadie le tema a su poder y que, en cambio, la desafíe día a día, como parece que ocurre ahora con los delincuentes.

Ninguna fechoría se detiene o se paraliza porque haya o no presencia de autoridades en las calles.Los antisociales no tienen que ver con horas, con lugares ni con la “calidad” de sus potenciales víctimas.

Sean ricos, acomodados o pobres, cualquiera puede ser sujeto de un atraco o de un homicidio caprichoso.

Eso es lo que estamos viendo rutinariamente en el país. No pasa un día en que no se reporten casos de atracos o intentos de atracos en lugares públicos, centros comerciales o en plena calle, en una secuencia que parece indicar que desborda la capacidad de la Policía para evitarlos o hacerles frente.

Las tropas especializadas en el programa de seguridad democrática operan en barrios específicos donde se ha logrado aminorar la delincuencia, pero no todos los sectores de la capital ni de Santiago son alcanzados por el plan.

La Policía no puede hacer más de lo que ha hecho en los llamados “barrios seguros”, y de ahí que exista mucha preocupación por el auge que está tomando la delincuencia en otros sectores.

Como los delincuentes no parecen temerle a la autoridad del orden, ni mucho menos a la justicia, su capacidad de actuar y desafiar la ley es infinita.Y se sienten con la cancha libre para experimentar las más osadas formas de cometer sus actos.

Lo acaban de demostrar los individuos que, vestidos de militares y armados, montaron un “operativo”, como lo hacen las autoridades cuando van a allanar una residencia, y sustrajeron una suma millonaria a un casa-cambista, en su propio hogar.

Pero así lo han hecho en otras circunstancias, como por ejemplo asaltando instituciones financieras o perpetrando un acto de venganza por algún “tumbe” de drogas.

Esta estratagema de usar uniformes militares no hace mas que crear dudas y confusión en la ciudadanía, que no sabe si los que están uniformados representan o no a la autoridad.

Y estas dudas a menudo tienen su razón, pues no son pocos los militares o policías de verdad que cometen las fechorías.

Y si bien la mayoría de ellos ha sido despedida de las instituciones a las que pertenecen, no por ello pierden su condición de delincuentes natos, que pueden seguir operando en las calles, impunemente, porque algún juez los libertó enseguida.

Hay un justificado temor, una sofocante percepción, de que la delincuencia nos ha arropado y no hay formas de detenerla de cuajo. Lo grave es que esta percepción se fundamenta en los hechos conocidos. Si el país conociera los que no se dan a la opinión pública, por omisión voluntaria de las víctimas o de sus familiares, todos estuviéramos ya sobrecogidos. Y esa es, penosamente, la realidad en la que estamos inmersos, nadie sabe hasta cuándo.

Wednesday, February 08, 2006

Demos el menudo a los niños de la calle

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Hay un ciudadano, llamado Eddy de la Cruz, al que apodan “El hombre de los cheles”, por la ardorosa defensa que hace para que se les reconozca su verdadero valor a las monedas de menor denominación.

Como no aparecen cheles o monedas de otras denominaciones, los clientes no reciben la devolución cuando pagan cantidades redondas por un artículo.

Este ciudadano, como muchos otros, entiende que el comercio se queda con muchos millones de pesos de cheles o monedas bajas no devueltas a sus clientes.

Teniendo ese problema como telón de fondo, LISTÍN agrega otra idea a las tantas que se han formulado para “defender” las monedas de baja denominación.

Proponemos que el Gobierno, vía la Dirección de Impuestos Internos, llegue a un acuerdo con los establecimientos comerciales para que, junto a sus cajeros, coloquen urnas para que aquel cliente que no quiere dejarle al negocio sus cheles, los destine a una causa noble. Podría ser, por ejemplo, para los niños de la calle, para los ancianos para la rehabilitación de drogadictos o para clubes deportivos.

En Estados Unidos, donde este mecanismo se ha popularizado, piden un dólar y la cajera del supermercado tiene un talonario cortado con una figura que representa los servicios que da gratuitamente la organización o entidad a la que se le destinarán, para su manejo, estas contribuciones.

Es decir, si la empresa seleccionada en el mes trabaja con niños, entonces el total del menudo de las compras hechas en los supermercados o cualquiera otra empresa, se destinará a un fondo común, para beneficiar a las ONGs más reconocidas que asisten a niños.

Esta campaña podría institucionalizarse de tal forma que, para cada mes, los recursos sean destinados a doce causas nobles, una cada mes.

Creemos que CONANI, que tiene incidencia en la vida de los niños pobres y en varias fases de su formación, puede ser una de las principales receptoras de estos fondos, para ayudar a su causa.

Los montos de las contribuciones deben indicarse en afiches visibles en los comercios, para que los consumidores vean la evolución del fondo hecho con los centavos que les sobran.

La idea es que los dueños de supermercados participen voluntariamente en un proyecto de esta naturaleza, que sería también una promoción gratuita y atraería más clientes, al publicarse en los diarios nacionales e internet las empresas participantes y las que más recaudaron fondos del dinero que pertenece al cliente.

Aunque lo importante de todo ni siquiera es el dinero que se pueda recaudar, sino el demostrar a esta sociedad el buen corazón que siempre ha caracterizado al dominicano. De esa forma canalizamos millones de pesos que se quedan en los cajeros porque no se devuelven a los clientes, o porque éstos, despreocupados, no se interesan por recibirlos de vuelta.

Ojalá que muchos dominicanos puedan apoyarnos en esta causa.

Tuesday, February 07, 2006

Haití, la prueba crucial

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Haití no ha tenido mucha suerte en sus experimentos democráticos. Hoy se asoma, de nuevo, a otro intento por lograrlo a través de un proceso electoral que ha sido demasiado traumático.

Unos cien millones de dólares está invirtiendo la comunidad internacional para organizar los comicios, con la esperanza de que pueda surgir un nuevo presidente y un nuevo parlamento “legitimados” por ella.

Es la única vía, o punto de partida, para reencauzar a esa nación por otros senderos en los que la inestabilidad permanente, la violencia, la inseguridad y la pobreza puedan ir cediendo y revirtiéndose.

Llegar hasta estas elecciones ha sido, parafraseando una conocida expresión, el “parto de los montes”, pues sufrieron numerosas postergaciones, provocadas por las fuerzas políticas e irregulares que han mantenido a Haití en un caos permanente.

Esas fuerzas, en verdad, no tienen una sincera vocación democrática. Sólo ambicionan un poder para ejercerlo probablemente con los mismos parámetros de tiranía o mano dura que han caracterizado a los gobiernos más estables que tuvo ese país en los últimos cuarenta años.

Pero el mundo ha cambiado y la interrelación entre países se da ya bajo otras perspectivas y bajo las nuevas realidades de la globalización. Haití no puede seguir rezagado viviendo en un atraso general.

Un paso importante, mas allá de la celebración de las elecciones, es la carnetización de tres millones de haitianos. Esto es el principio de un proceso de organización del sistema de identidad de sus ciudadanos, elemental para fortalecer la institucionalización de ese país.

Nadie espera que tras las elecciones cambie de cuajo el panorama de ancestral pobreza e inestabilidad, pero no hay dudas de que con la asunción de un nuevo mandatario y un congreso productos de unas votaciones sin fraude, es más fácil para la comunidad internacional enderezar los entuertos y proveer ayuda al régimen “legitimizado” para que trate de poner las cosas en orden.

No será fácil, si tomamos en cuenta que la tónica de la vida cotidiana es la violencia y la inseguridad y que Haití ha sido, por culpa de su liderazgo político y la irresponsabilidad de sus gobernantes, poco menos que un narco-Estado, en el que nadie puede sentirse seguro de que capitaliza el poder y en capacidad de imponer orden.

Este conjunto de lastres repercute en la vida y en la economía de nuestro país. Por lo tanto, convendría mucho a los intereses nacionales apoyar el proceso electoral para que se dé en las mejores condiciones de transparencia y credibilidad posibles.

Haití, como ha dicho el canciller dominicano, es un problema nuestro, quiérase o no. Es preciso, pues, que Haití encuentre otros caminos que lo conecten a un mundo del cual ha estado prácticamente excluido, y que se democratice y dé un salto que supere su vieja sumisión a las formas autocráticas o abusivas en el ejercicio del poder.

Monday, February 06, 2006

César Estrella Sahdalá



SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Pocos hombres o profesionales del Estado ha tenido el país a lo largo de su historia, y en ese limitado y diríase que casi exclusivo grupo brilló como tal el doctor César Estrella Sahdalá.

Formado como doctor en Derecho, desempeñó importantes funciones en diferentes gobiernos y su más resonante ejercicio lo cumplió como presidente de la Junta Central Electoral, escogido por consenso de la sociedad.

Gracias a sus dotes intelectuales, su integridad moral y la reciedumbre de sus principios, al terminar esas funciones, en una etapa crucial para la democracia, se le ofreció la presidencia de la Suprema Corte de Justicia y la declinó.

Hijo del general Piro Estrella, declarado enemigo del dictador Trujillo, perteneció a una familia de hombres valientes que no transigían con la satrapía de aquellos tiempos, uno de cuyos miembros, Salvador, participó directamente en la conspiración para matar al tirano, quien luego fue asesinado por Ramfis Trujillo.

El hecho de que pudiera ostentar altas funciones vinculadas al mundo del derecho laboral es una prueba de la seriedad y lealtad con la que le sirvió a su nación, desde el Estado.

Es poco común que haya muchos hombres como él, porque la mayoría sólo va a los puestos públicos a lucrarse, a defender intereses propios o de sus partidos o a convertirse en simples parásitos del Estado.

Siendo un buen modelo de servidor público, es una lástima que no se haya reproducido ni cuantitativa ni cualitativamente en el Estado dominicano, permeado por una burocracia demasiado ajena a los intereses nacionales.

Esa mala experiencia, que acontece gobierno tras gobierno, es lo que ha hecho perder eficacia al Estado y, en gran medida, lo que ha dimensionado la incapacidad de los políticos y su clientela para conducir correctamente los asuntos del país.

La sociedad confió en César Estrella Sahdalá para la organización de las elecciones del 1994, a partir de las cuales se produjo una crisis política que dio lugar al recorte del período presidencial del doctor Joaquín Balaguer.

Y dos años después, también dirigió el proceso electoral que se acordó tras la reforma constitucional que siguió a la crisis del 1994. La prueba del reconocimiento a su labor la ofrecieron todos los partidos competidores, en un homenaje que se le rindió en Santiago, su ciudad natal, en 1997.

Al producirse ayer su sentido fallecimiento, el país ha perdido a un eminente hombre del Estado, a un profesional cabal, comprometido con la suerte de los trabajadores, a un ciudadano serio que legó grandes ideas para el mejoramiento de la sociedad.

¡Cuánta falta hacen los hombres de su estatura moral en el Estado dominicano!
Este diario expresa sus condolencias a todos los miembros de la familia del doctor Estrella Sahdalá, familia distinguida que ha aportado a la sociedad otros hombres y mujeres con bien ganados méritos por sus servicios a la patria.

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Más protección para el Presidente


SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- Un individuo armado fue interceptado ayer en las proximidades de la tribuna desde la cual el Presidente Leonel Fernández inauguraría una obra en Azua.

El hombre portaba un arma de fabricación casera, de las llamadas “chilenas”, muy usadas por los delincuentes y los pandilleros barriales.

Y además tenía escondidas entre sus piernas algunas cápsulas para dicha arma de fuego.
¿Con cuáles intenciones estuvo allí, cerca de la tribuna presidencial?

Esto debe ser determinado por una investigación profunda y profesional de nuestros organismos de inteligencia, sin menospreciar el contexto de delincuencia y de violencia que está marcando la vida nacional en los últimos meses.

El instinto criminal se ha hecho presente en muchos ciudadanos, por múltiples causas, y esto se refleja en el alto número de homicidios, asaltos, atracos y otras tentativas delictivas que han dejado una enorme estela de víctimas.

En la víspera, por ejemplo, dos sargentos policiales fueron asesinados por desconocidos, aumentando la lista de policías y militares muertos a tiros en las últimas semanas, lo que pone en evidencia que aquí nadie tiene su vida segura.

La vida misma del Presidente estuvo hace poco en peligro, en grave peligro, durante una visita a Puerto Príncipe, Haití, donde fuerzas tenebrosas provocaron disturbios que obligaron a la seguridad del mandatario a tomar las máximas precauciones para protegerlo.

Los hechos son tan graves que muchos prefieren minimizarlos, para no sofocarse con el nivel de osadía y alevosía que aquella trama ominosa puso en evidencia en los alrededores del palacio presidencial y en las calles casi bloqueadas de la capital haitiana, por donde finalmente se desplazó, a tiro limpio, la escurridiza caravana presidencial.

Más luego se dijo que el Presidente había suspendido la visita a una localidad dominicana, tras descubrirse, supuestamente, un paquete de armas de fuego en esa zona.

La situación del país es volatil en términos de la seguridad ciudadana y a pesar de la confianza que tienen las autoridades en sus planes de prevención y control de la delincuencia, ni el Presidente ni los demás altos cargos del Gobierno deben exponerse a riesgos mayores.

Sin pecar de alarmistas o extravagantes, creemos que ahora más que nunca debe reforzarse la seguridad del Presidente, que es la máxima autoridad de la nación y cuya vida tiene que ser preservada.

Los delincuentes, como los terroristas, no tienen corazón ni magnanimidad. No tienen sentimientos ni frenos a la hora de agredir. No andan pensando mucho si la víctima es inocente o merecedora de un castigo. Atacan a menudo a los más desprotegidos.

Al Presidente tenemos que cuidarlo con el mayor celo. Gracias que su seguridad fue eficiente y pudo detener a este hombre armado antes de que cometiera cualquier locura. Ahora se impone andar con los ojos más abiertos que nunca.

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Sunday, February 05, 2006

Gran avance en la lucha antidrogas


SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- En sólo dos años, cerca de 5 mil personas han sido sometidas a la justicia por consumo y tráfico de drogas en el país y, de esos, casi 100 tendrán que vérselas con la justicia norteamericana.

En ese período, el número de decomiso de drogas por parte de la DNCD fue de 12 mil 228, producto de nueve mil 44 operativos de sus agentes con apoyo de la DEA norteamericana en varios casos.

Estas estadísticas, así de frías, son también escalofriantes.

Y si bien nos ofrecen una dimensión pavorosamente creciente del fenómeno de las drogas en el país, al mismo tiempo proyectan el intenso esfuerzo que han hecho las autoridades para hacerle frente y minimizarlo.

No en vano la Conferencia Interamericana contra las Drogas, celebrada recientemente en Grand Cayman, calificó a la Dirección Nacional de Control de Drogas como entidad líder en el Caribe en esta lucha, una distinción que enorgullece al país y al director del organismo, vicealmirante Iván Peña Castillo.

Vale decir que, a pesar de este reconocimiento, el desafío de los narcotraficantes sigue siendo severo, pues han logrado ya convertir a la República Dominicana en un mercado real de drogas, no simplemente en un punto de paso hacia otros mercados.

Los organismos que luchan contra el narcotráfico han establecido que las drogas entran por dos vías predilectas: desde Haití y desde Sudamérica.

De esa zona del Caribe proceden avionetas y aviones que depositan sus cargas en las costas o en lugares de la geografía dominicana, y desde aquí sale su comercialización a lo interno y a lo externo, preferentemente al mercado norteamericano.La DEA y la DNCD trabajan juntos en la mayor parte de los operativos, compartiendo información de inteligencia y acciones tácticas.

Gracias a esta combinación de esfuerzos, el combate ha podido ser muy exitoso en el 2005, con el desmantelamiento de bandas y mini-bandas y con el decomiso de sustanciales cantidades de cocaína, heroína, crack, marihuana y otros fármacos alucinantes en toda la América Latina y Estados Unidos.

El descubrimiento de estas redes ha permitido, en algunos casos, establecer vínculos entre narcotraficantes y personas enquistadas en el poder, civiles y militares, en algunos de esos países. El nuestro, a juzgar por algunas experiencias, no queda fuera de estas malsanas complicidades.

El último golpe fue el desmantelamiento de una banda, en Colombia, que usaba perros para transportar heroína líquida a Nueva York y Miami y a Madrid, España.Como se ve, la lucha contra el narcotráfico exige de muchos recursos y mucha imaginación para malograr todas las invenciones y engaños de los narcotraficantes, y por eso es indispensable fortalecer la DNCD, asegurando que esté en manos de oficiales probos, no maleables al soborno, y valientes para no dar tregua a estos enemigos de la sociedad.

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Saturday, February 04, 2006

Licitaciones sin el “decreto-puente”

SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.- los últimos días, sin esperar la entrada en vigor de un “decreto-puente” que regularizará las compras del Estado.

Se trata de las licitaciones para equipos y accesorios del Metro y para la instalación de dos plantas a carbón que produzcan 1,200 megavatios en conjunto.

Ambos concursos comprometen enormes sumas de dinero y exigencias técnicas de envergadura que, a decir verdad, ameritaban una sujeción más formal a las reglas que pueda establecer el “decreto-puente” que ha prometido emitir el Poder Ejecutivo en cuestión de días.

El “decreto-puente” es un paso intermedio en lo que se aprueba la ley sobre la materia, una ley que vendría a llenar exigencias implícitas en el tratado de libre comercio con Centroamérica y los Estados Unidos.

Nadie se explica por qué se ha demorado tanto su aprobación, si se considera que la necesidad de la transparencia en el manejo de los recursos de un Estado constituye, ya, a nivel de América Latina, un imperativo de primer orden en la lucha contra la corrupción administrativa.

La realización de licitaciones para compras o concesiones de obras del Estado antes de que se emita el “decreto-puente” puede dar lugar a múltiples conjeturas sobre la celeridad con que se han hecho.

Lo conveniente hubiese sido que, conocida la intención del Poder Ejecutivo de emitir el “decreto-puente”, estas licitaciones hubiesen esperado por las nuevas reglas , en el supuesto de que serán más rigurosas y completas para garantizar una transacción más transparente, menos sujeta a sospechas.

Es natural, por la tradición indeseable que han revestido muchos negocios del Gobierno, que se muevan intereses, lobbistas, testaferros y toda suerte de enflautadores procurando las mieles crematísticas para llevarse grandes tajadas, mientras dejan al Estado indefenso ante incumplimientos, engaños o trapisondas.

Se presume que la ley sobre la transparencia, que ha tardado en aprobarse un tiempo demasiado largo, así como el “decreto-puente”, subrayarían la voluntad del Estado de tener sus cuentas claras, en un momento en que tantos aventureros y codiciosos medran alrededor de las obras millonarias para lucrarse a costa del bien público.

Las regulaciones sobre las compras del Gobierno permitirán que se adquiera lo necesario, lo indispensable, al mejor precio y en las mejores condiciones, evitando así una cultura del manirrotismo que ha drenado, en distintas etapas, los recursos del Estado, sin control ni supervisión.

La sociedad espera que no haya más demora en la emisión del “decreto-puente” y que, en el ínterin, no se apresuren licitaciones multimillonarias, aunque sean para obras y proyectos de interés nacional.

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